domingo, 17 de julio de 2011

Pompañer@s por el mundo: California

Por Fernando Caballero
Siguiendo con nuestra sección, acompañamos a Fernando Caballero a California para contaros la experiencia del viaje. Ya en el aeropuerto nos dimos cuenta del gran nivel de inglés que poseíamos, sobre todo con los estadounidenses que sabían castellano. Allí también nos dimos cuenta de que se cumplía lo que nuestras deidades Les Luthiers decían de que no todos los negros son maltratados en este país, algunos negros son maltratados en otros países. De camino al hotel desde el aeropuerto , pudimos comprobar que lo de Hollywood está muy sobrevalorado, de hecho al pararnos en un semáforo se le acercó al taxista un hombre rubio con unas ropas harapientas y le dijo que si quería pañuelitos o que le limpiaba los cristales por unos centavos, la cara nos sonaba mucho y es que resultó ser Brad Pitt, nos dimos cuenta sobre todo cuando en la acera, a la sombra de un árbol, estaba Angelina Jolie con los zagales empernacaos a la cintura con un cartel que ponía con la hipoteca no llegamos a fin de mes, ¡ayúdennos! Y con la mano extendida le decía a los peatones: “¡¡Darme argo!!”, le preguntamos al taxista que como era posible que estas estrellas del cine estuvieran así, y el nos contestó “the thing is very bad” o lo que viene a ser que la cosa está mu mala y continuó diciendo que nosotros no deberíamos de sorprendernos ya que en España teníamos el caso de Joselito er pequeño ruiseñor… pero ya lo que nos dejó sorprendío der to fue cuando nos dijo: “… y prepárense que a dos manzanas de aquí esta Tom Cruise de gorrilla, además, Steven Spilberg esta de encofraó en la empresa de su cuñao y Harrison Ford, pa que le den la jubilación, sa tenio que i al pladú”.
A las estrellas le han quitao hasta el cobre

Er Brad y la Angelina con to la patulea antes de la crisis

Nuestro hotel (el Picos Palas) estaba muy bien situado, desde el ventanal de nuestra habitación en la octava planta podíamos ver la iglesia de la Virgen del Sagrado Tex Mex y er Prendimiento de Guantanamo, que prosesionaba en la madrugá (que aquí por cuestiones de la TV es el Miercoles Santo a las tres de la tarde) y que se caracteriza por la de penitentes que lleva detrás del paso con la cabeza tapa con un saco, esposado de pies y manos, escarzitos y a diferencia con España, en vez de darse latigazos ellos mismos son otras personas los que los majan a palos.

A la mañana siguiente decidimos tomar rumbo al norte por la costa y aprovechar para ir a alguna playa ya que nos habían dicho que la de Los Ángeles estaban muy sucias sobre todo las de Tampa Bay y Bahía Cochinos, lo que pasa que para acceder a estas playas hay que bajar por acantilados con pendientes mu pronunciás, y paso lo que nos temíamos, en medio de la bajada, la sandía salió disparada y la fiambrera de filetes empanaos a tomá por culo, pero lo peor estaba por llegar, nos habían dicho que el agua de estas playas eran un poco más frías que las de L.A. y nos dimos cuenta al llegar a la arena por dos cosas principalmente, que la sandía que se nos cayó se había hecho cubitos de hielo y porque vimos a un pingüino salir del agua con un anorak y una bufanda de lana en el pescuezo. De todas maneras pasamos una buena jornada porque fuimos visitando las distintas playas (o más bien sus chiringuitos) que había por toda la costa, estuvimos en la playas de The three stones (igual que en Australia), Rule Beach, Killsthecane Beach y algunas que otra beach mas.

Decidimos adentrarnos un poco en el estado y visitar los parques de Yosemite y Sequoia Park, ambos tienen en sus nombres mucha influencia española, el primero es una americanización de Josemite y es que cuenta la leyenda que hubo una historia de amor entre un colonizador español Jose Miguel López de Osorio y una india nativa llamada Zimproblen que significa a la que nunca le duele la cabeza. Un día presa de su amor la india Zimproblen inscribió en uno de los numerosos árboles del parque una frase dedicada a su amado “Josemi te quiero” pero un tiempo después un oso cabreao con la parienta le pegó un gañafón al árbol y arranco parte de la corteza, así cuando tiempo después llegaron los americanos, al ver la inscripción Josemi te, decidieron ponerle ese nombre al parque.

El tal José Miguel que tenía loquita a la india

En el caso del Sequoia que viene de la americanización de Secuoya es diferente. La tribu india que dominaba el territorio del parque eran los navajos, pero lo que poca gente sabe es que los navajos no son originarios de USA sino, ¡agarrense! de Albacete, de ahí su nombre Navajos. Se dice que el gran jefe indio contaba todas las noches reunidos en torno al fuego (que por cierto una noche de esas rodaron el anuncio de Pectol ser bueno) la historia de cómo su primer antepasado fue gran AlbaKai (que todavía no significaba nada porque era el primero que había) hijo de un albaceteño y una gaditana que no se sabe como arrivó a esas tierras antes de la llegada de los españoles y fundó la tribu de los navajos, aunque su primera intención fue crear una chirigota, después se dio cuenta que todavía no se habían inventado los carnavales. Una de las primeras cosas que hizo fue ponerle nombre a aquellos gigantescos árboles les llamo secuoya, y ¿porqué? se preguntaran ustedes, pues con esa venita gaitana lo que hacía era preguntarles a todo el mundo: “¿cómo se llama este árbol? Y cunado le respondían secuoya pos les decía “po tríncame to la p…”

Bueno, después de algunas jornadas haciendo senderismo, viendo esa naturaleza tan enorme y cagándonos en los muertos del Oso Yogüi que nos quitaba la comida, pasamos a un paisaje radicalmente opuesto, el desértico Gran Cañon, también conocido por el Gran Cañon del Colorado, nuestra intención era poder ver un Puma en libertad y nuestro guía nos dio un machete a cada uno y nos dijo “For if the fly…” o sea por si las moscas, pero por lo visto había habido un gran éxodo de ejemplares, ahora casi todos estaban en una fábrica de material deportivo. Por cierto no podemos terminar este pasaje sin explicaros de donde proviene el nombre del Gran Cañon del Colorado, y es que se cuenta por estos lares que entre los primeros colonizadores europeos había un pelirrojo mu bien dotao que traia loquitas a to las colonas jovencitas de las del gorrito de la casa de la pradera.

Asi se las gastaba el colorao

Por último y desviándonos un poco nos fuimos a Las Vegas, la primera impresión fue de sorpresa ya que solo pudimos ver campos y mas campos, con tractores cargao de saca de algodón, cuadrillas de personas escardando piñone y alguna que otra cargando un camión de remolacha, la explicación, una vez conocida, fue sencilla y es que una mala interpretación del mapa nos había llevado a La Vega del Arizona. Una vez subsanado el error llegamos a la ciudad tejana, aunque nosotros no vimos ni un solo tejao porque todo eran rascacielos, había uno tan grande que subimos a la última planta y le podíamos ve las espaldas a los águilas.

El regreso a casa fue un poco complicao ya que hubo problemas con los vuelos y terminamos tomando un avión comercial de Los Ángeles-Amorebieta que llevaba un cargamento de cinco toneladas de rabillo boina, desde allí a Sevilla en auto-stop y en Sevilla nos recogió er Marce que iba pa Las Cabezas a empezá er reparto de los Donuts.

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